Cuando eramos niños y lanzábamos una grosería no era extraño escuchar a nuestra madre amenazarnos con lavarnos la boca con lejía, echarnos ají o recibir una maldición por la cual se nos caería el miembro u órgano agresor. Felizmente el cardenal San Cipriani salió a recordarnos las amorosas y sabias advertencias maternas sobre [...]
